Musa Bajo el Árbol

  • colorista simplicidad, llamativa atemporalidad
  • calle Consellers 1, Born
  • sus shopping bags convertibles en mochila

La Bauhaus de los bolsos, el atelier del minimalismo

No hay que ser un erudito para saber, más o menos correctamente, en qué consistía el diseño de la Bauhaus. Yo misma me alzo de vez en cuando bajo la machacada pero aún ondeante bandera del “menos es más” y si veo algo sencillo y de formas simples grito “¡Bauhaaaus!” a los cuatro vientos. Sin embargo, el pobre Walter Gropius, fundador de esta famosa escuela, debe retorcerse en su geométrica tumba cada vez que lo hago pasando por alto otros muchos principios de su legado, a saber:

 

> Búsqueda de lo esencial; si no es elemental, querido Watson, no vale.

> Se basa en geometrías, sí, pero puras. Es decir: por muy concéntrico que sea el Mandala que compré para convertirme, sin éxito, en una gurú de la meditación, tampoco vale.

> Utilización de colores, ¡sí!, pero también puros, lo cual viene a recordarme que, aunque tengo que tirar las camisetas tie-dye, tampoco hace falta que me mude a un aséptico loft de estilo industrial decorado en blanco, gris y negro para que el excelentísimo señor Gropius descanse en paz.

> Se trata de un diseño atemporal, así que mis muebles de la colección Lack de Ikea y los 9 años y 52 modas pasajeras que llevan a cuestas están de enhorabuena.

> Se cuida muchísimo el nivel de acabados y los detalles constructivos, así que en cuanto me suban el sueldo tiraré mis muebles de la colección Lack de Ikea y me centraré únicamente en comprar muebles de diseño Lago, palabrita.

> Por último, la funcionalidad; la forma debe seguir a la función. Ok, aunque aquí yo digo la mía y señalo que los tacones son dos estupendos cilindros cuya función es subirme la autoestima, así que estoy absolutamente convencida de que sí que valen.

 

Dicho todo esto me alzo de nuevo, esta vez para vociferar que “La firma Musa Bajo el Árbol es la Bauhaus de los bolsos”: formas esenciales, geometrías y colores puros, diseños totalmente atemporales, un cuidadísimo nivel de acabados y detalles y una funcionalidad digna de Steve Jobs.

Conclusión: un buen bolso de buena piel hecho por buenas manos no pide adornos, ¡pide a gritos ser usado! Compruébalo en su Instagram, Facebook y en su Web.

 

Photos by Nathalia Alatorre.

 

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