Chocolate con churros / Granja Dulcinea

  • de toda la vida no, lo anterior
  • c/ Petritxol 2 (Gótico)
  • la autenticidad del local

Después de un fiestón o de un madrugón

El fin de semana pasado estuve en Madrid, la meca del Chocolate con Churros, y tras pasar un par de días de ruta por la gastronomía más typical spanish, he llegado a dos conclusiones: una, que ahora mi celulitis tiene Denominación de Origen, y dos, que en Barcelona se ha perdido el desayuno dominguero tradicional.

Nos estamos cebando a base de Carrot Cake, green bowls (el de The Juice House es una maravilla), supermuffins, superzumos y açaí (¡¿qué carajo es el açaí?!), y entre tanto bote-vaso de mermelada que jamás contuvo mermelada y glaseados de colores edulcorados con stevia, hemos olvidado una costumbre tan entrañable y gordisana como es el Chocolate con Churros, ya sea después de un fiestón o después de un madrugón.

 

Granja Dulcinea by La Vecina Magazine

 

La culpa la tiene el Brunch, que nos embaucó con su encantador acento inglés y sus irresistibles Huevos Benedict para convertirse en un novio romanti-posesivo que aleja nuestros planes y corazones de las flecas y “granjas” de toda la vida. Hemos llegado a un punto en el que muchos ya no saben o sabéis lo que es una “granja” entendida como cafetería o dulcería artesanal, y al ritmo que vamos a la coca de San Juan le quedan dos telediarios…

La indignación con la que he vuelto de Madrid ha sido tal, que esta semana me he propuesto encontrar el Chocolate con Churros más auténtico de la condal, uno con Pedigree, y para ello he empezado a investigar y recorrer los chocospots más emblemáticos de la ciudad, empezando por La Granja Dulcinea.

Abierta en 1941, la Granja Dulcinea conserva tanto el aspecto como las recetas tradicionales: mesitas de madera pintadas de redundante marrón chocolate, camareros de camisa blanca con chaleco negro, taza blanca sencilla, churros al plato y las cosas claras, ahí el chocolate es bien espeso.

Y es que la gente que desayuna chocolate con churros no es antigua, es sabia. #labusquedadelascostumbresperdidas

 

 

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