Bar del Pla

  • "catalanet" con morro fino
  • c/ Montcada 2 (Born)
  • en canelón, por supuesto

El tapeo de siempre, pero mejor (y con canelón)

Es difícil decir esto sin ganarme un par de enemigos, pero me he cansado de las superhamburguesas. Los excesos son malos, y el panorama foodie barcelonés se ha excedido, y mucho, con el tema burguers. Vaya, que es más fácil comerse 300g de una vaca con estudios que encontrar unos buenos canelones. Y no lo entiendo. ¿Será porque nos gusta comer con las manos? Reflexionando sobre el tema, me di cuenta de la cantidad de años que hacía que no pedía canelones en un restaurante (y voy a muchos). Es más, me di cuenta de la cantidad de tiempo que hacía que no veía canelones en la carta de un restaurante (e, insisto, voy a muchos).

“Googleito, googleito mágico: ¿dónde se pueden comer canelones en Barcelona?

Al día siguiente entraba por la puerta del Bar del Pla con mis compañeros gordiscouts con una misión: probar El Canelón que tan famoso ha hecho a este restaurante de cocina de mercado desde 2008. Realmente íbamos SOLO a por El Canelón, pero en cuanto llegamos nos dimos cuenta de que acabábamos de descubrir el que iba a ser uno de nuestros nuevos favoritos, así que decidimos probarlo todo.

Tengo la teoría, o la paranoia, de que las patatas bravas de un lugar te permiten hacer una radiografía rápida del tipo de garito en el que te encuentras. Tipo de cocina, precio (si valen 9€ huye, si valen 2€ plantéate cómo has terminado en ese antro), innovación, materia prima, salsas, detallismo, presentación… Te lo juro, no falla, así que tras las dos rondas de vermut (casero, obvio), pedimos la correspondiente ración de Bravas que, por supuesto, no defraudó. Las Bravas nos dijeron que el Bar del Pla es un lugar de precio medio, que su cocina parte del campechano tapeo tradicional y lo readapta al paladar gourmet, que sus presentaciones son sencillas y sin florituras (vas a comer, no a mirar) y que ahí el detalle esta en los toques que aportan algunos ingredientes sorpresa, como ocurre con las Croquetas de Calamar en su tinta o los Champis con Shiso (hierba japonesa cortadita a tiras) queso, fresas, salsa de Wasabi, vinagre de arroz y sake  (sí, todo esto con los champis).

Tapita arriba, tapita abajo, vinito arriba, vinito abajo (nos invitaron a un Saó del Coster, un Priorat joven sin paso por barrica, un vino de mesa de esos que se beben a gusto y sin empachar ni el hoy ni el mañana), por fin llegó ante nosotros El Canelón.

Yo no he vuelto a comer hamburguesas, y si se me antoja comer con las manos, me voy al Bar del Pla y me pido sus deliciosos Tacos de Cochinillo.

 

Photos by Nathalia Alatorre.

La Vecina Trends&Friends Tour. ¡Gracias Rubén Put y Ángel Oliver!

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